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España Insights

Las viejas fracturas de Europa

Emmanuel Rivière

Director en Francia de Kantar Public

Politica 13.04.2018 / 08:00

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Las tensiones en algunas partes en los Estados miembros son el nuevo desafío para Europa

Este artículo y su posterior informe exploran los orígenes de los movimientos de autogobierno en toda Europa basado en el análisis de datos electorales y diversos estudios, incluido el análisis del Eurobarómetro realizado por Kantar Public. Los cuatro análisis muestran que estos cuatro conflictos tienen orígenes y causas similares: el peso de la historia; la relación con el estado nacional y su política; y la relación con el resto del país, con particular énfasis a las disparidades económicas. La combinación de estos factores, sin embargo, es única en cada caso.

Era Bruselas donde Carles Puigdemont había elegido refugiarse, para escapar de la acusación del Gobierno español por la organización del referéndum del 1 de octubre de 2017 y la posterior proclamación de independencia de Cataluña.
Es posible que la elección de la capital belga se debiera por la buena acogida de los separatistas flamencos VVB (Vlaamse Volksbeweging) y NV-A (Nieuw-Vlaamse Alliantie). Aún así, la presencia en Bruselas de quien está en el corazón de la crisis institucional más grave experimentada por un país de la Unión Europea (UE) es también un desafío para la misma UE, que ha tenido varias ocasiones para pronunciarse sobre el tema catalán. Amenazada en sus fronteras por la inestabilidad o incluso la hostilidad de sus vecinos, sacudida desde el interior por la progresión y en ocasiones el acceso a las responsabilidades gubernamentales de formaciones políticas abiertamente euroescépticas, la Unión se enfrenta, a apenas año y medio de las elecciones de 2019, a un nuevo desafío: el despertar de viejas fracturas subnacionales.

En el momento en que la crisis catalana estaba en pleno apogeo, de forma legal pero con una determinación impresionante, la gente de Veneto y Lombardía en Italia votaba a favor de una mayor autonomía. En el departamento sobre el futuro de Europa de Kantar, queríamos entender la dinámica de estos deseos de más autonomía en estos dos países, España e Italia, así como en Bélgica, divididos por la división lingüística y estudiando el caso de Escocia, cuyo deseo de independencia se despertó en el momento del Brexit.

La cuestión europea es siempre secundaria, las líneas de fractura se remontan a mucho antes del Tratado de Roma. Y la relación con Europa parecía haberse encarado de forma diferente: por un lado, el del norte de Italia y Flandes, donde las formaciones políticas autonomistas integraron en su corpus ideológico un discurso crítico con Europa; y por otro lado, el de Cataluña y Escocia, donde la Unión Europea podría aparecer como un remedio y un nuevo espacio de sustitución al estado nacional. Los siguientes gráficos (más información en la página 12), donde se muestra el análisis del nivel de apego o unión a las diferentes entidades e instituciones, por el contrario, reserva algunas sorpresas. [PUEDES USAR LOS GRÁFICOS INTERACTIVOS EN TU WEB HACIENDO CLIC EN EMBED]



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La única región donde la cuestión del vínculo con el país divide a la población en dos bloques es Cataluña. En las otras regiones, por ejemplo, el apego a Bélgica es alto en Flandes, el de Italia es muy alto en el norte de Italia e idéntico al resto del país. Como explican Pierangelo Isernia y Davide Angelucci, lo que alimenta las pretensiones separatistas en Lombardía y Veneto es más un rechazo al resto del país, y para decirlo con mayor claridad al sur del país, que una hostilidad hacia el Estado que sigue siendo un espacio de identificación para ellos.

Un fenómeno similar en comparación con el resto del país caracteriza a Flandes, donde nuestro experto Jan Drijvers muestra, sin embargo, que los partidos autonomistas han renovado su agenda al inspirarse más en un discurso hostil a Europa, sin afectar el apego a Europa de la población flamenca.

El caso escocés es, junto al de Cataluña, el más singular: el análisis de Christopher Hanley muestra que, si en Escocia había una clara oposición al Brexit en las encuestas, es menos debido a un apego superior a Europa sino por el miedo a las consecuencias de abandonar la UE que este acarrea. En este territorio, el único de los cuatro estudiados que es menos próspero que el resto del país, la sensación de que el futuro sería mejor fuera de la Unión sigue siendo minoritaria, a diferencia de lo que ocurre en el resto del Reino Unido. Pero esto no se traduce en un mayor apego a Europa, ni a los otros británicos, ni a las otras regiones estudiadas en este análisis.

Aunque la Unión Europea no está en el centro de estas tensiones subnacionales, estas últimas son, no obstante, un desafío para Europa. Las raíces históricas de estas fracturas, la sensación de estar siendo robado por otras regiones, que les irrita, y la búsqueda de protección y soluciones a una identidad local son mecanismos que van en contra de un proyecto europeo que lo que pretende es superar las heridas de la historia para construir un espacio de solidaridad y una identidad supranacional. Por otro lado, si la demanda de autonomía sirve para crear una ingeniería de solidaridad y la asignación de responsabilidades a un nivel apropiado, y esta iniciativa mejora la confianza de los ciudadanos en las instituciones y la claridad sobre su funcionamiento, ésta se vuelve compatible con la ambición y los valores de la Unión Europea. Europa tiene un papel que desempeñar en estas cuestiones, debe consistir en promover la segunda opción.

Ver cada uno de los análisis por regiones a continuación:

Fuente Kantar Public

Nota del editor

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Sobre el estudio Las viejas fracturas de Europa:

Esta publicación ha sido realizada por el Centro Kantar sobre el Futuro de Europa, cuyo objetivo es contribuir al debate público sobre Europa. Nuestro trabajo se basa en el conocimiento y el análisis de nuestros expertos nacionales, y en particular en los datos del estudio Eurobarómetro de la Comisión Europea que realiza Kantar Public. El Centro Kantar sobre el Futuro de Europa tiene por objeto fomentar el debate público sobre cuestiones europeas, recurriendo en particular a los expertos nacionales de Kantar Public, su conocimiento de la opinión pública, los movimientos políticos, las tendencias socioeconómicas y los fenómenos migratorios en la Unión Europea y en cada uno de sus países miembros.


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